Tanto tiempo deseando volver a
las letras, siento que han pasado años desde mi última obra, aún cuando cada
par de días mi cabeza se ve emocionada por un destello creativo, aún cuando
cada noche soportando las ganas de llorar caigo en un espiral de introspección,
aún cuando siento la ferviente necesidad de plasmar mis sentimientos en una página
en blanco, me temo que este don me ha abandonado.
Tengo miedo de nunca más poder definirme
como escritor otra vez, por eso me tomo el atrevimiento de venir aquí con la
mente en blanco, a vaciar palabras que flotan por mi mente al sentir las teclas
hundirse cada que las presiono, esto no es un poema, no es un cuento ni una
reflexión, es un autor melancólico tratando de aferrarse a las pocas marcas de
identidad que le quedan, seis o siete años ya desde el primer torpe intento de
poema, cinco desde la primera ves que hice algo público, 3 meses desde mi
último escrito.
Me da miedo quedarme mudo, me da
miedo lo cansado que estoy de buscar que la gente lea lo que escribo, a pesar
de soñar con escribir algo que logre ser reconocido nunca he sentido la
seguridad de que la gente tenga interés leer lo que digo, admiro la devoción de
los artistas, admiro la seguridad con la que se expresan, la confianza con la
que se revelan al mundo, quizá soy demasiado tímido para buscar cumplir mi
deseo, quizá al final tan solo soy lo que ven mis ojos mientras escribo,
alguien solo tecleando en la madrugada, sin nadie esperando la siguiente
publicación, sin nadie deseando un siguiente escrito, soy un teatro vacío, un
actor atrapado en una eterna sesión de ensayo, practicando obra tras obra
completamente solo.
Me siento perdido, acosado por
las imperfecciones de mi estilo, me siento ignorante, incapaz de saber que tan
bien escribo, nunca leo lo que publico, una vez sale de mi computadora es
inevitable sentirme tan amateur, es vergonzoso pensar en como algún amante de
la literatura, algún autor de verdad podría mirar lo que escribo y no ver mas
que un torpe y mal estructurado bloque de texto vendido como literatura, por
eso mi blog lo nombré como un diario, así podría no ser tomado tan enserio,
pero irónicamente eso me aleja de lo que deseo.
Y aún así, aquí estoy de nuevo, aferrándome
a un talento que ya me ha abandonado, forzándome a poner en el ojo público todo
mi palabreo, porque tengo tantas ganas de compartir, tengo tantas ganas de
dejar de ser tan anónimo, tan poco interesante. Kafka me gusta mucho, me
identifico y eso a su vez me trae una gran vergüenza, ¿Cómo me atrevo a
compararme con él?, pero me es inevitable conociendo su historia, me conmueve al
borde del llanto, autor de una de las obras más influyentes del siglo 20, ídolo
de la literatura, con un gran dominio del medio, pero tan tímido y avergonzado
de sus obras como para haber deseado llevarse todas a la tumba; Yo no he de
tener ni la mitad de su talento, probablemente nunca llegaré a ser tan conocido
o influyente como el lo ha sido, mis poemas no conmoverán, mis cuentos no
ilusionarán, mis reflexiones no serán determinados como filosofía de verdad,
pero aun sintiéndome tan indigno decido publicar, me da miedo darme cuenta que
no sirvo para esto, pero más miedo me da nunca saberlo, no saber si realmente
no es lo mío por nunca haberlo intentado. Tengo tantas ganas e ilusión por
compartir lo que pienso, lo que imagino, lo que siento… Quiero hablarle al mundo,
aún si termino ahogado en el mar mediático con el que vivimos, aún si termino siendo
uno más de tantos que no logró ser visto, quiero compartir, opinar, ser visto,
ponerme de cara al público y arriesgarme a las críticas, a los abucheos, a ser
ignorado, pero sobre todo quiero arriesgarme a la posibilidad de lograr mi
deseo.
Deseo ser un verdadero escritor.

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