Primer acto:
Habiendo pasado tanto tiempo sin verde
no es de extrañar que no sepa lidiar con tu compañía,
por las noches ya no te sentía, los días rebosaban de vida.
Hace tanto no nos encontrábamos...
jamás extrañé esta melancolía.
Segundo acto:
Llevo un mar adentro
salvaje y sin piedad por la bahía,
algunos días parece calmado,
otros crece y desborda,
devora toda la costa y toda la villa.
Cuando hay calma es agradable y hasta bello,
cuando me inunda me rompe,
me hace querer abandonar todo lo que conocía.
Tercer acto: Rituales.
¿Qué harás con esas frases que solo yo comprendo?,
¿Con quién compartiré los comentarios que solo a ti te divertían?.
Mi vocabulario se tatuó expresiones que ya no necesitan ternura,
al despertar ya no sé como garantizar un buen día,
te veo en todas tus cosas favoritas,
¿Qué piensas ahora cuando ves las mías?
No me molesté en preservar mi identidad,
éramos uno y pensamos que sería así toda la vida,
cada pensamiento, expresión y filosofía es un ritual,
costumbres viejas de almas perdidas.
¿Qué ha sido de los tatuajes en tu alma?,
los míos me avergüenzan pero aún no me los quitaría,
no me da pena decir que te extraño, que te amo
y creo que nuestra familia se recuperaría.
En esta tribu nunca fui el sabio
pero le he entregado mi vida,
mi identidad ha sido borrada
pero no me la arrebataron,
no la entregué, simplemente fluyó en el día a día.
Tantos rituales construimos,
me pregunto si siguen siendo parte de ti todavía.
Interludio:
Comentarios
Publicar un comentario